jueves, 27 de septiembre de 2007

Miaccum - Cuando Madrid sabía latín

MIACCUM (Collado Mediano):
Cuando Madrid sabía latín.

Por Óscar Quirós Romero.

Nombre del yacimiento:
El Beneficio-Miaccum.
Localidad: Collado Mediano (Comunidad de Madrid).
Descripción: Posada, termas, caballerizas y calzada romana (S. I al V d.n.e.)
Cartografía: S.G.E. 1:50.000;
Aproximación: Partimos de Madrid por la carretera AP-6 con dirección a A Coruña. En Villalba (AP-6, Kilómetro 37), se toma el desvio señalizado hacia el Puerto de Navacerrada (N-614). Llegamos a una rotonda en la que se toma el desvío a la izquierda con dirección a Collado-Mediano. (Kilómetro 47). Llegados a la rotonda de acceso a la Urbanización La Dehesilla parte hacia la derecha una pista forestal que nos conduce hasta el Centro de Interpretación del Yacimiento (500 metros)
Duración: 1 hora.
Distancia: 0'5 kilómetros.
Dificultad: Nula. (Apta para niños).
Visitas Guiadas: Todos los Viernes de Julio, Agosto y Septiembre, previa reserva. (Tel: 918.598.105 Ext. 22). Turnos de Visita: 10h00 y 12h30.


Hace escasos meses, una grata e inesperada noticia llegó a mis oidos. Primero como un murmullo. Luego, como un reververante eco. Y, a medida que he ido recopilando información y podido visitar repetidas veces el recientemente hallado yacimiento arqueológico, se ha convertido en una nueva obsesión. En otro apasionante reto personal.

Resulta que, en medio de una deliciosa dehesa de la Sierra de Guadarrama, entre centenarias encinas, jaras pringosas y extensas praderas donde pacen los apacibles terneros serranos entre cercas de granito y espesos matorrales, se han hallado recientemente los restos romanos más importantes encontrados en la Comunidad de Madrid: La mítica Miaccum.

Una mansio (posada) perdida en el tiempo y en los mapas, parada y fonda de soldados, viajeros, comerciantes y civiles que viajaban en la ruta que unía Segovía con Titulciam (1) atravesando la, siempre áspera, cordillera carpetobetónica por el Puerto de La Fuenfría (en las cercanías de Cercedilla), entre bosques de pino albar y acebos, nieves casi perpetuas, gélidas aguas transparentes procedentes de las cumbres de los Siete Picos e inclinadas pendientes que debían causar mil y una penurias a humanos y a bestias, tanto a las fornidas piernas de un rudo legionario romano, como a los sufridos cascos de cualquier domesticado equino - Acuérdese que los caballos no llevaron herraduras hasta bien entrada la Edad Media-.

(1) Nota del autor: A la también mítica Titulciam, no encontrada hasta la fecha, se la presupone una mansio de mayor importancia que a Miaccum, ya que no sólo es la posada siguiente en el itinerario XXIV, sino también porque enlazaba a nuestra vía con la XXV, XXVI y XXIX, es decir, Segovia - Miaccum - Titulciam enlazaba con vías de mayor tráfico como:Titulciam - Toletum (Toledo), Titulciam - Complutum (Alcalá de Henares) - Caesar Augusta (Zaragoza) y Titulciam - Vico Cuminario (El Caserío de Milla, situado al Sur de Quijorna y Brunete). Los últimos estudios situan a Titulciam en el paraje conocido como "Casa Quemada" situado entre los términos de Las Rozas y Aravaca (próximo a la Urbanización La Florida - Autovía AP-6, Km. 15'00). En todo caso, esta posible ubicación no está del todo probada y puede ser rebatida en el futuro.

El descubrimiento no ha sido fruto de la casualidad. Los más ancianos del lugar nos señalaban que en aquella zona de la dehesa de Collado Mediano, de camino a la vecina Alpedrete, en la senda forestal conocida como "Los Barrizales", muy cerca de donde los Espinosa guardan y alimentan a sus reses, existían una ruinas "anteriores a los moros"... Pero...

... toda nuestra historia comenzó en el último tercio del Siglo XVIII, cuando el Párroco de Collado Mediano - D. Ricardo Fernández - desvela los espectaculares hallazgos realizados en las afueras de la población en una misiva dirigida al Padre José Francisco Isla. Entonces, y aún hoy, la zona era prolífica en vastos y fértiles prados, afloraciones esporádicas de frescos manantiales y enormes canteras de piedra granítica. En una de esas excavaciones al aire libre salieron a la luz unos pequeños restos de aparente escasa importancia. El abandono, la erosión y los sedimentos fueron ocultando poco a poco el yacimiento, permitiendo así su conservación hasta nuestros días.

Pasaron los años y las ruinas se mantenían semienterradas mientras el ganado y los excursionistas continuaban su camino sin prestarlas atención. Los montículos que ocultaban los restos se convirtieron, a principios de los años 90, en un circuito de aficionados al motocross donde chavales, como mi hermano Miguel Ángel, Pedro "Pedales" González o Juanma Carrión, iban a saltar con las motos con premeditación, alevosía y algo de locura.

No fue hasta el año 2.002, cuando el todavía alcalde de la localidad, D. Juan Carlos Bustos, decidió crear un Servicio Municipal de Arqueología con fondos íntegros procedentes de las arcas locales. El emprendedor grupo de arqueólogos realizó diversos sondeos hasta comprobar que existían lienzos de una calzada romana, de entre cuatro y siete metros de anchura, que atravesaban el término municipal; que parte de esa calzada se había perdido cuando se realizaron las obras para instalar el alcantarillado de esta modesta población; y que, sobre otra parte de su probable trazado, circulaba el tren de cercanías que une Madrid Capital con Segovia.

Ciertamente, no deseo crearles falsas expectativas. Ni siquiera apelar a su curiosidad para venderles la excursión al, siempre recomendable, municipio de Collado Mediano. Los restos hasta ahora descubiertos no contienen ningún aliciente para el viajero curioso. No hay grandes construcciones, ni obras de arte, ni generosos mosaicos policromados. Es más, el recinto se encuentra protegido por una valla metálica para evitar expoliaciones y actos vandálicos. Más bien, todo lo contrario. Lo hasta ahora excavado no contiene, ni más ni menos, que un valor incalculable para los arqueólogos, los cartógrafos de historia antigua y los más apasionados estudiosos de la Hispania romana, ya que supone el replanteamiento del trazado "oficial" propuesto hasta la aparición de este yacimiento.


Imagen del Yacimiento de Miaccum desde su cara Sur.


Lo que nos vamos a encontrar son las ruinas de un modesto edificio de estructura cuadrangular, que fue destruido y reconstruido por tres incendios sucedidos entre los Siglos I al V d.n.e. (la sucesión de reconstrucciones nos pueden dar una idea de lo estratégico de su posición y la necesidad continua de su existencia para el abastecimiento y descanso de los viajeros). Tiene un perímetro de unos 15 metros cuadrados - aunque se especula pueda alcanzar más de 200 metros cuadrados -, mostrándonos claramente una entrada, dos habitaciones, una cocina, el praefurnium (el horno donde se producía el vapor de agua que circulaba por las tibuli (tuberías de terracota que recorrían las cámaras subterráneas del hypocaustum y las paredes huecas de las cámaras) y unas pequeñas estancias dedicadas a Termas con un caldarium (habitación con baños de vapor de agua caliente), un tepidarium (estancia de ambiente templado donde los bañistas descansaban y se aplicaban unciones) y una natatio (pequeña piscina de agua fresca). Los suelos, pobres en materiales (al igual que el resto del edificio y los utensilios encontrados) eran de Opus signinum (barro apisonado mezclado con cal y fragmentos de cerámica) se levantaban sobre el hypocaustum (suelo hueco por el que circulaba el vapor de aire que procedía del horno anexo) y tenían el suficiente grosor como para poder caminar sobre él sin quemarse las plantas de los pies. Añadir, que salvo las monumentales Termas Públicas de algunas grandes ciudades imperiales, este tipo de edificaciones eran privadas y había que pagar una mínima cantidad para poder hacer uso de sus servicios.

De la utillería encontrada entre los restos del derrumbe, notar que se han encontrado cientos de piezas de vajilla, de escaso valor económico, y algunas monedas. De todo ello, la pieza más llamativa y rica es una lujosa vajilla realizada en terra sigillata (cerámica romana barnizada en tono rojo brillante) empleada, seguramente, para ocasiones y visitas especiales. También han salido a la luz restos de ánforas, platos, ollas y otros utensilios de cocina, además de grandes recipientes donde se conservaban el trigo, las legumbres y otros alimentos no perecederos.



Pero, y me vuelvo a reiterar, lo interesante no está aquí. De la extensa red viaria que acometieron los romanos en Hispania, destacan las principales Vías que unían las zonas costeras, las rutas fluviales (Miño, Duero, Ebro, Tajo, Guadalquivir y Guadiana) y las áreas de extracción minera con la metrópoli a través de los Pirineos y la Galia. De estas Vías Principales (como la Augusta y Hercúlea, la Vía del Norte, la Vía de la Plata, la Meseteña - que pasaba por Segovia - o la del Atlántico), partían numerosas carreteras secundarias facilitando así, no sólo el tránsito de personas y el comercio, sino también, la imparable romanización de los pueblos indígenas peninsulares.

Lo que convierte realmente a este descubrimiento en único es que nos obliga a replantearnos el trazado, hasta ahora supuesto, de la Vía Secundaria XXIV del Itinerario que el déspota y sanguinario Emperador Marco Aurelio Antonino (2), recoge en aquel reconocido - que no exacto - "Atlas de Carreteras del Imperio Romano" que mandó redactar. Aquella enorme empresa debía recoger toda suerte de datos tales como distancias kilométricas, accidentes geográficos, poblaciones y posadas, para que los usuarios pudieran planificar perfectamente las previsibles etapas de su viaje, como una primitiva Guía CAMPSA.

(2) Nota del Autor: El Emperador Marco Aurelio Antonino, de la Dinastía de los Severos y apodado "Caracalla", gobernó el imperio entre los años 211 y 217 d.n.e. Entre sus escasos logros destaca la promulgación de la Constitutio Antoniniana, a través de la cual se le concedió la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio Romano. Murió asesinado.
En Cercedilla, sobre uno de los tres puentes romanos que preceden a la dificultosa subida al Puerto de la Fuenfría, están localizados dos "miliarios", los mojones con los que los romanos señalizaban los caminos. En uno de ellos, el del Puente de la Venta de Santa Catalina (descubierto en 1.906 por el Ingeniero Don Alberto Martínez) aparece que la distancia desde el miliario hasta Segovia es de 17 millas romanas. Los romanos situaban sus mojones cada 24 millas (1 milla romana equivale a 1.480 metros. Es decir que 24 millas romanas suponen unos 35 kilómetros). Pues bien, la sorpresa salta cuando el equipo de arqueólogos mide la distancia desde el "miliario" de Cercedilla hasta los restos de "El Beneficio":

¡¡¡La distancia exacta es de 7 millas romanas!!!

Segovia - Puente de la Venta de Santa Catalina: 17 millas
+ Puente de la Venta - Miaccum: 7 millas.

Es decir: ¡¡¡Exáctamente 24 millas romanas desde Segovia a Miaccum!!!


Ahora se trata de configurar la nueva Ruta XXIV Antonina ya que parece poco probable, con la meticulosidad que los romanos trazaban sus carreteras y diseñaban sus obras civiles, que excogieran parajes tan llenos de accidentes naturales y tan frecuentemente atravesados por los afluentes naturales que vierten sus aguas al Río Guadarrama, como el propuesto hasta la fecha (Segovia - La Fuenfría - Los Molinos - Guadarrama - El Escorial). Así Jiménez Guijarro nos propone que la Ruta XXIV parte desde Segovía al Puerto de La Fuenfría hasta llegar al Miliario del Puente de la Venta de Santa Catalina. Desde allí, continuaría por el cordel de ganado, paralelo al Río de La Venta por su márgen izquierda, hasta las proximidades de la Ermita de Santa María y su desembocadura final en el Río Puentes. Continuaría paralelo al Cerro de la Peña del Sol, el Collado de la Peña del Guijo y en la ladera de Jarahonda, paralelo al Arroyo de La Ventilla hasta los Pajares de San Juan. Hasta este punto coinciden el camino ganadero medieval con la antigua vía romana. Y coinciden, también, los autores Espinosa Montalvo (3) y Jiménez Guijarro. Desde los Pajares de San Juan, nos propone J.J. Guijarro, partiría un camino de 2 millas romanas hasta la mansio de Miaccum, el lugar de descanso tras una ardua jornada de descenso alpino por unos parajes inseguros y poco protegidos, con bajas temperaturas y plagados, probablemente, de salteadores de caminos.

(3) Nota del Autor: Resultan también reveladores los datos que Javier Espinosa Montalvo publica en 1.996, en el libro "Historia de Collado Mediano", del que es autor y editor, sobre la Cañada ganadera que conducía hasta bien entrado el Siglo XVI desde la citada población hasta el Puerto de La Fuenfría (Cercedilla).


Tras el amanecer y el merecido descanso del caminante, la calzada romana continuaría paralela al Arroyo de Los Linos, siguiendo el Camino Real, por Fuente Vallejo y Los Labajos, hasta los lienzos de calzada romana que aparecieron en Casrrama, en las cercanías de Galapagar y el miliario localizado al paso del Río Guadarrama entre los límites municipales de Galapagar y Torrelodones por Blázquez y Sánchez Albornoz. Una vez atravesado el Río, la Vía debería continuar por su márgen izquierda hasta concluir en la Posada de Titulciam.

Otros datos de vital importancia para nuestro estudio son que esta nueva configuración de la ruta que nos propone Jiménez Guijarro, ya estaba en uso en época prerromana dada la cantidad de asentamientos de la Edad del Hierro (poblaciones celtíberas de la tribu de los carpetanos) que se encuentran en sus proximidades. Y también, mencionar, la enorme probabilidad que, desde Miaccum, partiera otra Vía Secundaria en dirección hacia Arriaca (Guadalajara) para enlazar con la Vía de Caesar Augusta (Zaragoza). Nuevos hallazgos descubiertos en El Boalo, Manzanares El Real, Colmenar Viejo y Talamanca así nos lo hacen presuponer, ya que evitaría un recorrido de muchas millas hacia el Sur para volver a tener que ascender hacia la Tarraconensis.

Enlazado todo este puzzle de datos, que habían permanecido inconexos durante dos milenios, es inexorable que, en Collado Mediano, en el yacimiento arqueológico de "El Beneficio", nos hallamos ante la mítica "Miaccum". Ahora nos queda esperar. Esperar a que autoricen nuevas temporadas de excavaciones. Desear que se abra definitivamente al público el Centro de Interpretación del Yacimiento. Implorar para que sigan apostando las Corporaciones Municipales de nuestro país que, como Collado Mediano, apostaron desde el principio por este proyecto revelador, por destapar la verdadera historia, patrimonio y riqueza de nuestro país, por despejar algunas de las incógnitas que permanecían acechantes a ser reveladas por un grupo de estudiosos apasionados de la arqueología y la historia.

Quiero desde aquí, mandar mis felicitaciones, tanto al equipo de arqueólogos que han trabajado tan arduamente en este proyecto, como a la anterior corporación municipal. Y, no sólo por haber aportado fondos y esfuerzo en la localización, identificación y excavación de estos restos, sino por haber tenido que luchar y soportar durante varios años las presiones interesadas de historiadores "tradicionalistas" (algunos muy conocidos) que, primero, trataron de negar lo evidente y destruir el proyecto con artículos ofensivos y descalificadores y, posteriormente, registrar y apuntarse a su nombre el hallazgo realizado por un modesto equipo municipal de arqueólogos, estudiosos de la historia aficionados y ancianos lugareños, que sin su entrega, estudio y aportación de documentación y viejas tradiciones orales, de forma totalmente desinteresada y anónima, han conseguido desvelar el trazado real de esta perdida Vía Antonina.

Finalmente, hacerles llegar un pensamiento que ronda de forma continua por mi mente. En este año 2.007, hace exactamente veinte años que, mi familia y yo, nos trasladamos a vivir a Collado Mediano. También cumplo el vigésimo aniversario desde que me inicié en la profesión del Turismo. Veinte largos años por los que he recorrido el planeta buscando entre los habitantes de cada nación, de cada etnia, el más mínimo vestigio de su pasado.
Al final, resulta que, paradojas de esta maldita pero apasionante vida... llevo veinte años durmiendo a menos de un kilómetro del yacimiento romano más buscado y más importante descubierto hasta la fecha en la Comunidad de Madrid. Todavía hoy, varios meses después de mi primera visita al conjunto arqueológico de El Beneficio, continuo perplejo disfrutando de esa extraña sensación.

¿Y entonces? - me pregunto - ¿Qué llegaremos a sentir si un reconocido equipo de arqueólogos nos confirma la autenticidad de las ruinas visigodas que estamos investigando en nuestro Lago de Bolarque??? Ojalá, se lo pueda contar algún día no muy lejano.

Más información sobre Miaccum:- http:\\www.colladomediano.es

Referencias e información sobre el artículo:- Elliot, Julián. "De Iberia a Hispania". Artículo publicado en la Revista Historia y Vida, Año XXXVI, Num. 435, pag. 43-51.
- Espinosa Montalvo, Javier. "Historia de Collado Mediano". Editado por el Autor. Madrid, 1.996.
- Jiménez Guijarro, J. "Miaccum: En busca de la mansio perdida". 2.006
- Liberati, Anna María y Bourbon, Fabio. "Roma Antigua". Col. Grandes Civilizaciones del Pasado. Ed. Folio. Barcelona 2.005
- Sánchez, Esther. "La huella de Roma aparece en Collado Mediano". 2.005
- Sánchez, Juancho. "Madrid completa el camino a Roma. El "Miaccum" de Collado Mediano". 2.005.

Otros datos y artículos del autor:- http:\\loscuadernosdeoscarquiros.blogspot.com
- http:\\ciudadanoquiros.blogspot.com

Óscar Quirós es Técnico en Empresas y Actividades Turísticas, Socio Honorífico de la A.C.L.B., colaborador habitual de la Revista "Lago y Montaña" y Miembro de la Sociedad Geográfica Nacional Norteamericana desde 1.998.

© Óscar Quirós Romero, 2.007.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesantísimo artículo. Me gustaría saber algo más acerca de Vico Cuminario: ¿en qué se basa la afirmación sobre su localización en el Caserío de Milla (pruebas, bibliografía, etc)?, ¿existen otras posibilidades?. De ser cierta esa ubicación, ¿por dónde venía la calzada, ¿por el valle del Tietar?
Siempre es un placer leerle.
Un saludo

O.Q. dijo...

Estimado amigo "Anónimo":

Antes de nada, agradecerte tus palabras y decirte que el placer y el honor es mío, no sólo porque mis artículos despierten más o menos interés, sino también, por el nivel intelectual y los elevados conocimientos que demuestras. Con respecto a las preguntas que planteas sobre "Vico Cuminario", decirte que es una conclusión, y no una afirmación, a la que llega J.J. Guijarro en su artículo "Miaccum: en busca de la masio perdida, pag. 9" en el que dice textualmente en el párrafo sexto:
"Lo cierto es que la localización de la mansio de Miaccum nos permite no sólo ubicar de forma muy aproximada Titulciam, sino que a la vez parece corroborar la ubicación de la masio de Vico Cuminario - perteneciente a la Vía 29 - en las inmediaciones del Caserio de Milla, al Sur de Quijorna."
Y añade:
"Este hecho revalida la hipótesis de que el camino de la Vía 29, como era lógico pensar, viniese de Extremadura por las tierras abulenses, en un trayecto similar - cuando no coincidente - con las actuales carreteras CL-501 - por Santa María del Tiétar como acertádamente señaló G. Arias (1.987), M-501 por Chapinería y al Sur de Quijorna y Brunete por el Caserío de Milla (Vico Cuminario) y por Boadilla del Monte hasta Casa Quemada o el Ventorro del Cano (ubicación de Titulciam)."
Llegadas a todas estas conclusiones, el trazado romano se vislumbra más lógico - técnica y orográficamente hablando - de lo que se venía pensando, esquivando trazados de ríos y arroyos y buscando pasos asequibles en altitud y accesibles tecnológicamente en la Cordillera Central. Además, si dispones de la información, el tiempo y la paciencia necesarios te propongo un apasionante juego.... Si transportas el plano sobre el que discurre la Vía XXIX a un mapa de yacimientos arqueológicos de los vetonnes y los carpetanos en el Sistema Central... te sorprenderá comprobar que el trazado de la vía romana discurre junto a muchos de ellos... Apasionante, ¿Verdad?
Y qué me dices de las últimas afirmaciones de que la Silla de Felipe II de El Escorial es un más que probable Altar de Sacrificios vetón, muy similar a los encontrados en la Sierra de Gredos y en el Yacimiento de Las Cogotas (Cardeñosa, Ávila)...
Como ves, nuestra afición va para largo y, las conclusiones definitivas, tardarán en llegar.
Yo, ahora, estoy buscando un editor para un libro que tengo escrito desde hace un año y medio sobre los yacimientos arqueológicos encontrados y la historia "no contada" del Lago de Bolarque y los municipios que lo rodean (Baja Alcarria de Guadalajara y Cuenca).
Bueno, amigo Anómino, espero haberte contestado a todo, seguir contando con tu lectura y tus fabulosos comentarios.
Si te ha quedado cualquier tipo de duda, ten la libertad de hacérmelo saber y, si está en mis manos, te trataré de responder.

Recibe un cordial saludo.

Óscar Quirós Romero.